E.E.U.U. 2000-
Color
Dirección: Ron Howard
Producción: Ron Howard y Brian Grazer
Guión: Jeffrey Price y Peter Seaman, basado en una historia original
del Dr. Seuss
Música: James Horner
¡Navidad,
Navidad, blanca Navidad! Ya están llegando los villancicos, la decoración
de arbolitos de plástico, la nieve sintética en nuestra Buenos Aires
con cuarenta grados centígrados a la sombra, los parientes que se reúnen
y se besan como nunca y por supuesto el clásico de clásicos: la
andanada infernal de películas navideñas con mensaje.
“El
Grinch” se inscribe obviamente dentro de este género . En la adorable
aldea de “quienvilla”- un lugar extraño donde no se sabe por que
motivo todos se llaman “ quien”- tiene lugar un fenómeno remarcable:
todos adoran la Navidad y se preparan durante el año solamente para los
apoteóticos festejos del 25 de diciembre.
Los habitantes son gente rara: ostentan una cara insufrible que rememora a
la del Topo Gigio, pero sin su gracia y gritan a más no poder, como si
fuera poco los decibeles aumentan considerablemente cuando cantan
canciones feísimas y edulcoradas.
Con
tamaño panorama el espectador después de transcurridos los primeros
diez minutos ya está del lado del Grinch, particular personaje que odia
la Navidad y vive obsesionado con arruinar los festejos de los tiernos
habitantes de ese dulce pueblito, para lograr su objetivo no escatimará
esfuerzos: gritará groserías, lanzará gases corporales, encerrará niños
en cajas, comerá botellas de vidrio y arrancará clavos al rojo vivo
con su boca.
Un
ejemplo extraordinario si una familia opta por concurrir al cine con sus
pequeños hijos teniendo en cuenta que la película es apta para todo
público.
De
más está decir que en el medio hay una niña dulce hasta la tortura cuyos
esfuerzos redimirían al más
supervillano, un amor no correspondido que arruinó la infancia del
conflictuado Grinch y un perro que es el mejor actor del filme.
Jim
Carrey hace lo de siempre, nada más que maquillado de verde. Ron Howard
dirige con gran sentido del gusto norteamericano, respetando todos los
cliches del cuento original, que por otra parte es muy superior.
En
fin , si quiere ver al Grinch le recomiendo la maratón navideña del
Cartoon Network , por lo menos es un clásico .
Eso
si, si usted es de los que odian la Navidad, vaya al cine con un
lanzallamas, motivos para usarlo no le van a faltar.
Marcela
Barriopedro
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