Bridget
Jones Diary, EE.UU. -2001
La
opera prima de la inglesa Sharon Maguire -
sobre el best-seller
inglés de Helen Fielding - empieza bastante
bien: la secuencia introductoria del film
termina con la engordada Renée Zellweger,
borracha y a los lagrimones, cantando a los
gritos la espantosa balada "All by
myself". Semejante prólogo presenta a
la heroína Bridget Jones, que con treinta y
dos años decide intentar abandonar el
vodka, dejar de fumar, adelgazar diez kilos,
aplacar su verborragia y evitar el
permanente ridículo para de ésa manera
poder aspirar a conseguir un novio. Pronto
habrá no uno, sino dos candidatos: Colin
Firth, un abogado un tanto cabernario que es
amigo de los Jones y usa un suéter con reno
bordado al pecho. El otro es Hugh Grant,
jefe de Bridget en la editorial, que le
manda e-mails con mordaces comentarios sobre
sus faldas.
Emparentada
con otras comedias como Cuatro
bodas y un funeral por un lado y también
un poco con Alta fidelidad, El diario de
Bridget Jones amaga cierta originalidad
pero agota tempranamente las expectativas.
Plantada inicialmente en la línea del humor
corrosivo, la falta de ingenio y
consistencia del guión lleva al film a tal
punto de reiteración que es muy poco el
interés que puede generar con el devenir de
una historia y un tratamiento que, por
previsibles, nada aportan al género. Y poco
pueden hacer para sostener un tono grotesco
emparentado con series como Sex
And the City o Ally McBeal (un tono que, para resistir la duración de un
largometraje, necesita un poco más de
trabajo). Maguire se concentra en elevar al
máximo la ridiculez de Bridget, mostrando cómo
decide usar una bombacha que "aplana la
panza" o regodeándose con un primer
plano del culo gordo de la protagonista
vestida de bombero. Pero olvida desarrollar
al personaje: a pesar de que, supuestamente,
estamos siendo testigos de su diario, es muy
poco lo que se sabe de ella más allá de lo
evidente.
Hay,
sin embargo, una zona de El
diario de Bridget Jones que molesta
bastante más que lo expuesto hasta aquí. A
pesar de que ninguno de los dos candidatos
de Bridget parece "el indicado"
(Grant, aunque atractivo y gracioso, es
infiel y mentiroso; Firth es bastante corto,
aunque sobre el final el guión intente
ponerle un poco de onda al personaje), la
obsesión de Bridget por el matrimonio no
tiene contrapunto alguno en la película. El
hecho de que el film de por sentado que toda
mujer que cruza los treinta debe necesariamente
conseguirse un muchacho con buenas
intenciones no genera otra cosa que asco,
sobre todo por una serie de intentos con que
el guión intenta disimular esta faceta (después
de cuestionarse el haber tenido hijos y de
mantener un fugaz affair
fuera de casa, la mamá de Bridget
vuelve desesperadamente a la "familia"
reconociendo su "error"). De esta
manera, El
diario de Bridget Jones suma a su
carencia de recursos una deshonestidad que
la emparenta con otras películas - como por
ejemplo Belleza americana - que bajo una
forma pretendidamente "contestataria"
defienden valores y moralinas de dudosa
aplicación en los tiempos que corren.
E.L.
comedia
sin luces
exaltación matrimonial, blabla
grant como malo, el otro bueno
reiterativa y sin ingenio...
idwent por patetismo
comienzo,
ridículo...
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