“EL
COLOR DEL PARAÍSO
La mano izquierda de
Dios
Persiste,
en su cuarto largometraje, el realizador iraní Majid Majidi (Teherán,
1959) en el tratamiento de la relación de los niños con los mayores
(“El padre”; “Los niños del cielo”, esta última de puro cuño
neorrealista). Nos relata en este filme el conflicto entre un padre
viudo, que quiere rehacer su vida y un hijo ciego que obstaculiza la
fluidez de los planes de aquel. Está construída a partir del hijo en
el pleno desarrollo de la lectura de los sonidos y del uso del tacto que
aparece en los planos en que las manos ingresan -como estigma
significativo- por derecha e izquierda de la pantalla. Es una alegoría
del no vidente que ama y registra la vida dentro de un marco paisajístico
tan bello como paradigmático, en contraposición al padre que mira sin
ver.
Excelente
secuencia final, tanto en la filmación
como en su tono emocional, patético; verdadera síntesis
superadora que en un increscendo confirma, remarca y desarrolla un
conflicto.
Brillan
la fotografía, el diseño de arte, el montaje, el guión, la narración
y las actuaciones: por sobremanera las de Hossein Mahjub (el padre),
Moceen Ramezani (el hijo) y Salime Feizi (la abuela).
El
filme elabora la idea de un ruido enigmático, creado por Mohammad Reza
Delpak, basado en el trino de un pavo que éste distorsionó y manipuleó
digitalmente en contraste con los sonidos reconocidos de la naturaleza.
A
la postre digamos que el director funde el destino de este niño con la
voluntad y el designio divino, como recurso compensatorio de lo no
obtenido en la tierra, a través del tacto de Dios.
Cuestionable
religiosamente en el contexto de una sociedad exótica para nosotros.
Valiosa película en su conjunto.
Raúl
Valls
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