Título:Billy Elliot
2000
Color,
Inglaterra
Dirección:Stephen Daldry
Guión:
Lee Hall
Montaje:
John Wilson
Coreografía:
Peter Darling
Fotografía: Brian Tufano
Vestuario:
Stewart Meachem
Elenco:
Jamie Bell, Julie Walters, Gary Lewis, Jean Heygood, Jamie Driven
Billy Elliot ha
tomado la decisión de estudiar ballet, y de hacerlo en serio. En
cualquiera de las sociedades occidentales que conocemos esto puede dar
lugar a prejuiciosas suspicacias, pero los prejuicios se potencian si Billy forma parte de una
familia popular de mineros del norte de Inglaterra y más si se trata de
una familia sin madre, con hermano mayor y padre politizados, y todo en
medio de la dura huelga que en 1984 tuvo en jaque a
Margaret Tatcher, la dama de hierro.
El filme podría
haber dado tela para esas puestas aleccionadores practicadas desde hace
tiempo por los grandes estudios de los
EE.UU., pero tal como dicen los créditos, el filme es inglés.
Billy Elliot remite
al triunfo de la perseverancia y la dedicación de una manera verosímil,
con personajes humanos, no arquetípicos (a diferencia de Cielos de
Octubre, también de mineros y también distribuida por
United International Pictures).
Tiene escenas tragicómicas,
dramáticas y de acción. La experimentada Julie Walters, como la
profesora que descubre las dotes Billy y lo apoya a bailar, compone un
personaje frustrado pero digno, que no tiene desperdicio (está
postulada al Oscar como actriz de reparto).
Tiene escenas sobreactuadas que dan cuenta de que Daldry proviene
del teatro (cuando el padre entra al trabajo pese a huelga pues necesita
el dinero, es apoteótico). Pero el director compone buenos escenarios cinematográficos
(los piquetes de la huelga, la prueba de Billy para entrar a la escuelas
de ballet) y sus personajes
evolucionan de manera convincente a lo largo de la trama.
Para Stephen Daldry,
el filme representa el debut como director cinematográfico y una
postulación al Oscar como director. Reconocido como la cara del teatro
contemporáneo, Daldry es el director artístico del Royal Court (el
teatro más exitoso de Inglaterra), y el productor, director y creador
de una sucesión de producciones teatrales que se han presentado en los
escenarios de Londres y de Broadway.
Gustavo
Camps
BILLY
ELLIOT
Working
Title, Películas BBC, en asociación con El Concilio de las Artes de
Inglaterra, presentan una producción de Tigre Aspect Pictures junto
con WT2.
Dirección
Stephen Daldry (en su debut cinematográfico)
Producción:
Greg Brenman y Jon Finn
Guión:
Lee Hall
Montaje:
Tori Parry
Compositor:
Stephen Warbek
Vestuario:
Stewart Meacham
Editor:
John Wilson
Fotografía:
Brian Tufano
Coregrafía:
Peter Darling
Elenco:
Julie Walters (Educando a Rita), Gary Lewis, Jaime Bell (como Billy
Elliot), Jamie Draven.
HISTORIA
DE UNA VOCACION
Curiosamente,
el cine internacional está encontrando en la música, y el amplio
espectro de sensibilidad y expresión que ofrece, una manera especial
de conectarse con el público. Esto pasa bastante desapercibido por la
crítica en general. Pero bastan los ejemplos para darse cuenta de que
la música está volviendo a ser la gran protagonista del cine, aunque
sea en mensajes subliminales: Bailarina en la Oscuridad, Topsy Turvey
(a estrenarse), ahora Billy Elliot, dando solo los ejemplos más
recientes.
En
este último caso, se narra la vida de un niño de 11 años, hijo de
un hogar de mineros del Norte de Inglaterra que enfrentan las
vicisitudes de la huelga del 84. Huérfano de madre, encuentra en la
mirada de su abuela la ternura que le faltan a su padre y a su hermano
mayor. Hombres rudos, están en contra de las nuevas medidas impuestas
por Margaret Tatcher y se arriesgan a todo para que el sindicato, the
Union, pueda salvarles la dignidad.
Mientras
tanto, Billy tiene que ir a la escuela, prepararle el desayuno a la
abuela, y cumplir con clases de boxeo, para ser todo un hombre. Al
lado del ring, paradójicamente, la profesora Wilkinson tiene un grupo
de niñas a las que les enseña ballet. Un día, practicando boxeo, se
siente atraído por la gimnasia que les da la profesora Wilkinson a
sus alumnas y es integrado sin vueltas. El drama para Elliot se
desencadena cuando su padre y su hermano mayor se enteran. La prueba
en Londres, las protestas callejeras, la necesidad de que Billy
estudie o baile, van conformando una historia con final feliz pero
aleccionadora y altamente conmovedora.
Hay
un momento revelador, cuando Billy se anima a enfrentarse a su padre y
demostrarle cuáles son sus habilidades como bailarín. Entonces, el
duro minero comprende que la vida de la familia ha dado una vuelta muy
grande. La mirada de la abuela sigue a todas partes los hechos
familiares y repite, como en una letanía: “Yo en mi juventud fui
bailarina”. De ahora en más todo el pueblo comprende a Billy y
todos ayudarán a que el jovencito cumpla con su auténtica vocación.
El
director juega con dos planos de imágenes, hábilmente montadas: uno,
el aprendizaje de Billy y otro, los tremendos enfrentamientos de la
policía con los mineros. En ningún momento pierde el control del
contexto, o sea el ámbito de estos duros hombres y su conflicto. Y si
bien debe darle predominancia a la historia de Billy, el ambiente en
el que debe desarrollar sus inicios en el ballet está presente de
diversas maneras.
Cuando
Billy llega a Londres, cuando Billy inicia su carrera como bailarín,
en un ambiente muy iluminado con paredes blancas que acentúan la
claridad predominante, el director muestra la otra cara,
dolorosa y oscura: el ascensor que conduce a su padre y a su
hermano hacia las profundidades de la tierra porque la huelga se ha
perdido. Luz y sombra. Vida y muerte. La redención, una vez más como
en el caso de “Bailarina en la oscuridad”, está dada por la música,
en este caso por el ballet. Billy triunfa y sus familia estará allí,
dejando de lado todo prejuicio, para aplaudirlo.
El
final es apoteósico desde la emoción. No puede dejar de verse.
Elsa
Bragato
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