Título:
Anochecer
de un día agitado
(“A hard day’s night”)
Presenta Miramax International
Director: Richard Lester
Productor: Walter Shenson
Guión:
Alun Owen
Música:
Los Beatles
Elenco:
John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr, Wilfrid
Brambell, Norman Rossington, John Junkin, entre otros.
1964, Inglaterra
La
“remake” de “Anochecer de
un día agitado”, primera película del conjunto inglés
Los Beatles, mantiene una esclarecedora vigencia luego de más de 35
años de ser realizada y estrenada en todo el mundo.
Richard Lester fue el director elegido por Los Beatles para iniciar
la vida cinematográfica del famoso grupo de Liverpool que cambió para
siempre la concepción de la música popular
(muchos los “culpan” de la desaparición de las grandas bandas de
jazz al comprobarse que se lograba un buen sonido, aunque un poco más
“flaco”, con batería y bajo solamente). Fue realizado en siete
semanas y para John, Paul, George y Ringo fueron también semanas
agitadas dada la velocidad de la cámara de Lester, no dándole tregua a
sus noveles actores. Fue estrenada en el London
Pavilion el 6 de julio de 1964.
Rompiendo
con todos los moldes del cine tradicional, Lester echa las bases de lo
que hoy son los videoclips al
tomar como referencia una melodía de 3 minutos, “quebrada” por los
pases de comedia con excelentes diálogos. Un abuelo postizo de Paul
resulta el “pivot” en el cual la irreverencia de Los Beatles, el
anticonformismo, y la búsqueda de la libertad, logran un mix
de gags, frases y actitudes de los actores que transforman al film
en un clásico de la comedia.
Las
canciones de Los Beatles, que el conjunto tuvo que grabar especialmente
para la película además de desarrollar sus personajes (en realidad,
cada uno pudo exaltar su propia capacidad actoral), son uno de los
ingredientes atractivos de “Anochecer...” pero tampoco, aunque
muchos críticos se han empeñado en verlo desde ese punto de visto, el
sobresaliente. En este film de Lester sobresalen los diálogos, las
actuaciones, los gags, los personajes creados para que los integrantes
del grupo musical pudieran debutar como actores. Y se ajusta a los cánones
de los 60, es decir, a la rebeldía de una época en la que la
intelectualidad logró su apogeo y también su máximo exponente
libertario.
Los
músicos no pueden escapar, de acuerdo al guión, a
24 horas de locura tomando trenes y aviones para cumplir con sus
compromisos, grabando un musical para la televisión y enfrentando a sus
“fans”. Paul McCartney recuerda hoy esa filmación como “tan agitada como el producto
final, lo que se ve en pantalla”. También quienes tenemos memoria
y edad recordamos a aquellos años como de gran agitación interior, de
gran búsqueda de nuevas formas de vida, con un concepto de la libertad
y de la irreverencia ante la formalidad basadas en el desarrollo
personal. Esto se observa en el “paneo” de la cámara sobre las
enloquecidas fanáticas de Los Beatles: ninguna belleza plástica, ningún
cabello con extensiones, ninguna ortodoncia forzada por la cirugía estética.
El desarrollo personal apuntaba al interior... Ni siquiera John, Paul,
George y Ringo pueden hacer gala de una sonrisa estilo XXI.
Buscando
en la historia del cine alguna referencia inmediata para esta locura
cinematográfica de Richard Lester y Los Beatles que inició una nueva
etapa, encontramos las películas de los Hermanos Max y las de Charles
Chaplin. La comicidad a partir
del absurdo, no del ridículo. De allí que hayamos comenzado esta
crítica diciendo que tenía una “esclarecedora
vigencia”. Pone de manifiesto, esclarece, los elementos
indispensables para la comedia, sin caer en otros recursos que no sean
los actorales , los buenos diálogos y una cámara atenta. Es una
exaltación de la inteligencia. Imperdible.
Elsa
Bragato
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