Título: Animalada
Dirección y
Guión: Sergio Bizzio
Producción: Rolo Azpeitía
Fotografía: Hernán J. Bouzá
Montaje: Lorenzo Bombichi
Dirección de Arte:Annette Charreau y Valeria Ebel
Sonido: Andrés Plat y Martín
Grignaschi
Música: Sergio Pángaro
Productores: Vibus Producciones y Rolo Azpeitía
Duración: 92´ - 35mm – Color
Elenco: Carlos Roffé, Cristina
Banegas, Carolina Fal, Walter
Quirós.
“ANIMAL
Y/O ANIMALADA”
“Un día llamado Jaguar 4”
Alberto,
hombre con apellido de alcurnia, perteneciente a la clase acomodada,
estará dispuesto a todo para concretar su repentino y profundo
enamoramiento de una oveja: Fanny.
Auténtico
caso de zoofilia. Rememoremos que en el 1º Festival de Cine
Independiente de Bs. As. en 1999, se exhibió el film “Totò que vivió
dos veces”, dirigido por Daniele Sipri y Franco Maresco, en el cual se
exponen imágenes zoofílicas entre un burro y varios hombres, donde se
intenta remedar el mundo de Pier Paolo Pasolini.
Volviendo
al argumento: como todo amor fou (loco), Alberto (Carlos Roffé) sufrirá
los vaivenes intrínsecos de esta situación.
Fanny
será amada, violada por un capataz de la estancia e incluso cumplirá
con el círculo de ser infiel. Es difícil comprender qué productor
pudo aportar el capital necesario para realizar semejante ¡engendro!.
Al
igual que las características habituales que tiene el Instituto
Nacional de Cine y Artes Audio Visuales, sistemáticamente acostumbrado,
no importando la ideología del gobierno de turno, a la falta de ética,
a la corrupción, en el mejor de los casos a la ¡ineptitud! y a
respaldar proyectos, ciertamente a estar por los resultados, sin
examinar ni valorar con criterio los guiones, otorgando créditos.
Esta
película iguala e incluso supera los niveles kitch del cine repudiable
de Armando Bó.
Es
sin lugar a duda (al menos para quien suscribe la nota) una prueba más
de la chatura en la que el cine de nuestro país transita en los últimos
tiempos, a pesar de lo pretencioso y vacuo de las producciones de las
nuevas generaciones, con la salvedad de honrosas excepciones.
Este
film acredita el derecho a ser considerado como uno de los peores de la
historia local y mundial.
El
guión, más que el tema, y los diálogos son absurdos. Alberto habla y
responde por el animal; la oveja sólo tiene el balido y aún ningún
diccionario dispone qué diantres este sonido significa.
Ejemplo:
el estanciero le explica a Fanny qué fue la guerra fría y le dice que
en el mapa el bloque comunista de otrora figura con el tono colorado.
No
falta la inclusión de tramos al estilo de “La pistola desnuda” (coherente:
aquí en solfa) en donde Leslie Nielsen y Priscilla Presley salen de ver
el filme “Pelotón” y ríen o son mojados por un sistema de riego
por aspersión y continúan riendo.
Aunque
“Animal” intenta ser realista, resulta inverosímil. El tórtolo
patológico talla en un árbol los nombres de Fanny y Alberto, se sacan
fotos instantáneas, bailan bucólicamente encantados en la pradera e
incluso celebran una ceremonia de nupcias.
El
sonido es como siempre inaceptable, sobremanera en las voces, ya que está
disociado y suena a registro de cabina de grabación. El actor al
doblarse elimina el efecto sonoro creíble que debiera resultar de una
correcta conjunción entre éste y la imagen que se está mostrando.
Los
intérpretes son deplorables ya que hay una pésima dirección de
actores, me pregunto qué habrá sentido y pensado Carlos Roffé.
Se
salva la oveja que co-protagoniza y evidencia sus conocimientos de las técnicas
de C. Stanislavski, J. Grotowski T. Cantor y L. Strasberg. La narración
del director es necia, recurrente y tediosa. En fin un nuevo ¡fracaso!
que por supuesto será cubierto en nombre de rebuscadas y enigmáticas
alegorías, que no lograrán ocultar una vez más el bochorno sinfín.
Raúl
Valls
Post/Data:
No olvidemos que N. Oshima ya había filmado “Max, mi amor” donde
narra la relación entre una mujer y un chimpancé.
Animalada
2000
Color, 89´
Argentina
Dirección y guión: Sergio Bizzio
Montaje: Lorenzo Bombichi
Sonido: Andrés Piat y Martín
Grignaschi
Música: Sergio Pángaro
Fotografía: Hernán J. Bouza
Elenco: Carlos Roffé, Cristina
Banegas, Carolina Fal, Walter Quirós, Pepe
Monje, Rafael Spregelburd, Facundo Galván
Una
historia que involucra zoofilia
–concretamente el amor por (y con) una
oveja por parte de un hacendado que vive
junto a su mujer en una estancia- puede
resultar atrayente y concedamos que
hasta original, aunque, al menos en
la Argentina, el tema forma parte hace rato
de la mitología popular y campera. La
inexperiencia del director la malogra. Y
aunque la experimentada actriz, Graciela
Borges, haya elogiado el guión de este
filme en un reportaje que se puede leer en
este mismo portal, definitivamente, la opera
prima de Sergio Bizzio es un filme donde los
desaciertos ensombrecen a los
aciertos.
Entre
los segundos
se destaca
la construcción de la familia
estanciera y ricachona,
lograda a partir de detalles
contundentes como la atracción por los
deportes ecuestres por parte de la esposa
(Cristina Banegas ya es un clásico en el
papel de bienuda), la firme confianza en el
diario La Nación por parte del romántico
patrón de estancia, el Mercedes Benz de
ambos, y el firme pasar de los hijos, él
medico y ella cocinera mediática, los dos
con la vida asegurada en la ciudad.
Pero
en la primera aparición ya se ve que el
director no podrá contener del todo al
protagonista, un buen actor como Carlos Roffé,
que en esta escena inicial y en varias
oportunidades aparecerá actuando rígido
ante la cámara (hay otras dos escenas
evidentes donde aparece con la mano y todo
el brazo totalmente descolocados), recitando
teatralmente y poco convencido de los
parlamentos que el guión le asigna.
La
manera que Bizzio elige para narrar su
historia también resulta un tanto
zigzagueante, pues el filme comienza como un
melodrama, luego gira hacia el policial,
para virar al género de terror y concluir
con un final abierto y forzado, más por
ausencia de personajes que por coherencia
del guión.
Por
otra parte, más de una vez
los actores explicarán con palabras lo que
el director podría haber contado con imágenes;
un ejemplo de esto es cuando el estanciero
enamorado le dice a su lanuda amada: “Mi
mujer me debe estar buscando”.
¿Qué tan complejo era mostrarlo con
la cámara?
También
se le escaparán al director un par de
frases más acordes con las traducciones del
cine (norte)americano que a nuestro
lenguaje usual y coloquial. “¡Hicimos
lo correcto!” le dice al padre el hijo del
estanciero, para explicarle que ha internado
a la madre en un psiquiátrico, con un giro
que es típicamente hollywoodense (¡Do the
right thing, darling!), mientras que en otra
escena el mismo joven se referirá al
“granero” para nombrar el galpón donde
se guarda el grano en las estancias, una
palabra –que aunque legítimamente
castellana- está más cercana al mundo de
Bonanza que al de nuestras pampas.
El
saldo negativo de esta Animalada –tal el título
original del filme- resulta obvio, lo
auspicioso es que Bizzio forma parte de una
camada de directores argentinos con ideas
novedosas y todavía tiene un largo camino
por recorrer.
Gustavo
Camps
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