“15
MINUTOS”
“Recorriendo
una larga distancia en círculos”
Dos
sospechosos turistas, uno ruso y el otro checo, llegan a E.E.U.U. con el
fin de recuperar un dinero ilegalmente conseguido años atrás.
El
primero sanguinario, activo, descontrolado y dispuesto a matar sin el más
mínimo escrúpulo; el segundo voyeur y pasivo que a través de una cámara
digital-infrarroja hurtada, está dispuesto a filmar un largo en torno a
las tropelías de su compañero, creyéndose un director de cine.
John
Herzfeld, el realizador de “15 minutos” propone en ciertos pasajes
la noción del cine dentro del cine, como si la película estuviera
rodada por el personaje.
El
argumento es un verdadero ejercicio extemporáneo dentro del ex-bloque
socialista, entre rusos y checos, desde una nostálgica visión
ultramontana de un sector de la Unión.
Es
decir que cierto cine de Norteamérica (las productoras mayores) aún
usufructúa condiciones del pasado.
Son
dos policias, uno de ellos: celebridad mediática, Eddie Flemming
(Robert De Niro), y el otro, de bajo perfil, Jordy Warsaw (Edward
Burns), perteneciente al cuerpo de bomberos.
Ambos
con sus debilidades resultan personajes simpáticos y redimibles desde
el lado del ejercicio de la ley.
Aunque
atenuados, los lugares comunes se eslabonan progresivamente: hay
romances no concretados y condescendencia entre el famoso investigador y
el ignoto aprendiz.
El
debate se estructura alrededor de la idea de que en E.E.U.U. cualquiera
puede hacer lo que se le ocurra sin padecer ninguna sanción, por ende,
se hacen pasar por desequilibrados, que actuaron bajo emoción violenta
o derivado supuestamente, uno de ellos, de un padre despreciable, haber
tenido una infancia infeliz, especulando también con la noción de que
nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.
En
este filme se consigue plasmar la producción cinematográfica y la
venta a Hollywood de los derechos de un libro que narra un suceso
repugnante.
Un
abogado leguleyo visita en la cárcel a su aberrante defendido y
acuerdan los porcentajes prescindiendo de los deleznables hechos
perpetrados.
Como
tercer pilar de este modelo están los periodistas inmorales que harán
lo que fuere para obtener una primicia.
Estos
tópicos tan serios y preocupantes están aquí expuestos por el flanco
de la frivolidad y la adscripción más a las reglas del espectáculo
que a un enfoque seriamente analítico.
La
fotografía, el montaje, las actuaciones y la dirección de John
Herzfeld, que también es escritor y productor, son aceptables pero es
una propuesta sin personalidad y standard.
En
el filme “The Insider” (“El Informante”) de Michael Mann con Al
Pacino, se pronuncia la sentencia de Andy Wharol (pintor pop-art y
cineasta): “la fama dura 15 minutos”. Por la utilización
irresponsable y banal que en esta película se lleva a cabo de semejante
problemática, cabe la réplica de la película anteriormente mencionada:
“la infamia dura mucho más”
Raúl
Valls
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