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Ciclo
Cine alemán mirando al Este
1995,
157’
Dirección: Volker Köpp
Volker
Köpp es uno de los documentalistas europeos más reconocidos de la
actualidad.
En
Patria fría registra la vida en la región de Prusia oriental, un
calidoscopio cultural que se formó como consecuencia del traspaso de la
zona, del dominio alemán a la URSS.
En
las distintas poblaciones que recorre Köpp conviven bielorusos, lituanos,
gitanos (muy pocos), ucranianos, alemanes, rusos y hasta armenios.
La
cámara de director registra el paisaje (a partir de panorámicas que
dejan ver pájaros, arboledas, muchos chicos), requiere opiniones, escucha,
recorre y logra testimonios reveladores.
La
lente se posa en los pobladores hasta que bajan sus defensas naturales y
hablan de lo que efectivamente sienten.
Todos
coinciden en la dureza del clima (de
allí lo de patria fría) y en el secreto para la supervivencia: el
trabajo duro. “La vida es difícil” dice una anciana junto a su marido
(42 años de casados). Más adelante un viejo lituano lo refirmará:
“Hay que trabajar mucho”.
¿Es
conflictiva la convivencia entre culturas dispares? ¿Qué lugar ocupa la
nacionalidad? “A la gente sencilla no le preocupa eso” sostiene
contundentemente una joven mujer; no lejos de allí una maestra se
pregunta: ¿Para qué pelearon Hitler y Stalin?
Los
testimonios dan cuenta del presente, 1995, pero surge un interrogante: ¿Cómo
se vivía antes en estos parajes? “Durante la guerra estábamos mejor
(...) Era un pueblito donde se estaba seguro” se atreve a recodar otra
anciana.
A
su turno, un alemán también recuerda la guerra pero no tan felizmente:
“Lo he visto con mis propios ojos” dice y relata la historia de una
joven judía; el oficial le ordenó al soldado dispararle, este dudó, le
repitieron la orden, finalmente el soldado le disparó al oficial. Lo
ataron y se lo llevaron quien sabe donde.
¿Hay
esperanza de bienestar para los pobladores de la patria fría? La imagen
del final es concluyente. Un gran grupo de niños haciéndole frente al frío.
Todos juntos. De todas las culturas. Todos pisando ese suelo frío y
lejano. Para Köpp hay esperanza.
Gustavo
Camps
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