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Otoño
en Nueva York
Autumn in New York
2000
Color, 105´
EEUU
Dirección: Joan Chen
Guión:
Allison Burnett
Montaje: Ruby Yang
Fotografía: Changwei Gu
Música: Gabriel Yared
Diseño de vestuario: Carol Oditz
Dirección de arte: Jess Gonchor
Escenografía: Catherine Davis
Actores: Richard Gere, Winona Ryder, Anthony Lapaglia, Elaine Stritch,
Vera Farmiga, Sherry Stringfield, Jill Hennessy…
El
cine que se desarrolló a la sombra de la literatura necesita que la
acción contenga cierta dosis de sorpresas, suspenso o cambios que no
esperamos, para atraer el interés. Por otro lado, cuando la descripción
de los acontecimientos no es lo sustancial del filme, el tema se
resuelve al final.
En
Otoño en Nueva York la cineasta china Joan Chen desatiende estos
principios fundamentales.
Apenas
comienza la película ya se sabe que se trata del romance trunco entre
un hombre maduro y una jovencita que sufre una enfermedad terminal. Toda
la información se da de golpe y porrazo; no hay increscendo dramático,
no hay alguna vuelta de tuerca que produzca algún interés, alguna
novedad.
El
porque y como se conoce la pareja no se profundiza, tampoco se
profundiza la forma de ser de los personajes, ni la trama. El resultado
es un filme aburrido que resulta exageradamente largo para sus casi dos
horas de duración.
Otoño
en Nueva York es un fiel exponente del star system. Gere y Ryder son
hermosos, buenos actores, demuestran la pasión que necesitan sus
papeles y se dejan ver.
Pero estos condimentos no son suficientes y, a riesgo de parecer
extremistas, diremos que tampoco son necesarios para lograr un buen
filme.
Sí
llama la atención una característica del vestario de Richard Gere.
Todo el filme aparece vestido con ropas negras y grises; sólo a veces
se rompe tenuemente esa obscura monotonía con la aparición de una
bufanda azul...oscuro, por supuesto.
Todo
pasa rápidamente. En la primera escena nomás, la aparición fantasmal
de Charlotte (W. Rider) sobre un bote, en el lago de un parque de
Manhatan, nos adelanta la suerte ingrata de la jovencita; el encuentro
veloz de ambos en el restaurante que regentea Will (R. Gere) justifica
el apasionado romance.
Otoño
en Nueva York es un producto menor donde sólo se destaca la fotografía
en varias tomas que se regodean con imágenes bellas y no aportan nada a
la narración. Y de nuevo la química de los actores. Y de nuevo...no
alcanza.
Gustavo
Camps
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