A
pesar de sus 90 minutos el documental Nuestros amigos de la Banca, del
inglés Peter Chappell, resulta
complejo y hasta denso por momentos.
Sin embargo, el resultado final es alentador porque más allá de
su oscuridad, el filme entrega información a los espectadores; valiosa
información que permite una mirada más acabada sobre los técnicos y
los burócratas de estos organismos que las izquierdas suelen demonizar
y las derechas alabar, pero que el común de la gente no conoce
a ciencia cierta.
El
Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, organismos caros (nunca
más literal) para los países del
tercer mundo, subdesarrollados o en vías en desarrollo, según
el eufemismo que se quiera utilizar para evitar el adjetivo más llano:
pobres.
Tras
pormenorizadas negociaciones sobre el acceso a las reuniones entre los
interesados directos - según se explica en la gacetilla de prensa -
Chappell siguió con su cámara las concertaciones sobre un crédito
para Uganda, un país
africano entre Sudan y el lago Victoria, con 14 millones de habitantes,
perteneciente al Commonwealth, antiguo protectorado británico.
En
despachos, en conversaciones que parecen distendidas pero esconden
conflictos de envergadura los burócratas y los políticos discuten
medidas que puestas a funcionar, fuera de estos lugares, involucran a
gente de carne y hueso, sin embargo, burócratas y políticos no se dan
por aludidos.
Las
leyes que rigen estas conversaciones son las de la economía de mercado,
más allá de que se sepa que muchos de los supuestos de la economía de
mercado son falsos y otros jamás han sido contrastados con los hechos.
La
cámara de Chappell tiene la particularidad de tomar las conversaciones,
las miradas y los comentarios, como imponiéndose distancia. Se trata de
una cámara que registra potentemente, minuciosamente, tratando de no
interpretar. El director deja la interpretación para los espectadores.
El pez, por la boca muere, parece recordarnos.
¿A
quien? pregunta un técnico de la banca, verdaderamente sorprendido,
cuando un político le explica que la decisión que tomó - sobre la
cual la banca pone reparos - se funda en una promesa realizada: ¿A
quien? Nada menos que a la población que lo votó.
Nuestros
amigos de la banca es un documental ampliamente informativo sobre una
tribu - la de ciertos economistas - que pocas veces deja ver su mundo y
su mitología. Peter Chappell aprovecha bien la ocasión que le dan y
trata de mostrar, de dar a conocer al público. Se trata de algo que
estos organismos por si solos difícilmente lleguen a hacer.
Gustavo Camps
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