El
maestro de música
Este
filme está basado sobre la historia de Roberta Guasparri, toda una
mujer, y fue realizado al mejor estilo de los filmes americanos, por lo
cual no tiene sorpresas de ningún tipo.
Todo
es imaginable, demasiado visto, hasta demasiado lacrimógeno, si se
quiere. No por esto deja de surtir el efecto buscado.
El relato comienza cuando Roberta, y sus dos hijos, son
abandonados por el marido, un oficial de la marina de los EEUU, a quien
ella acompañó durante muchos años postergando su vocación.
La
necesidad de tener un trabajo la lleva a enseñar violín en una escuela
del distrito de Harlem Este.
La
lucha contra todo tipo de circunstancias: las relaciones con parejas
temporales, la ausencia de estas, la educación de los hijos. Todo esto
va desarrollando la historia.
Mediante
una elipsis temporal, nos encontramos diez años después con una crisis
económica y el consabido recorte presupuestario. La resistencia a ser
dejada de lado lleva a la protagonista a realizar actos que algunos
considerarían imposibles.
Música
del corazón es un filme bien contado, con la rara incursión de un
director como Wes Craven (su género es el terror), que está sustentado
por la brillante actuación de Meryl Streep, muy bien secundada por los
actores de reparto.
Lic.
Héctor Hochman
Otra
vez, y van...
El
tema del héroe que lucha contra la adversidad se ha tratado infinidad de veces
en Hollywood. Por eso no sorprende que Wes Craven lo haya elegido para salir de
su libreto cinematográfico habitual: los filmes de terror (la saga de Scream,
Vampiro en Brooklyn, Deadly friend, por
ejemplo).
Música
del corazón no es un mal filme pero lo hemos visto en tantas historias con niños
o jóvenes que se sobreponen a su familia, enfermos a sus dolencias, inculpados
a sus injusticias; sin ir más lejos, hace poco se estrenó Cielos de octubre,
que con esta línea narra los avatares de un joven que desde un pueblito minero
quiere ser científico de la NASA, y llega.
En
este filme Meryl Streep encarna a una mujer con dos hijos que tras un divorcio
debe rehacer su vida en otra ciudad.
Como
si Craven hubiese seguido las instrucciones precisas del manual del buen
director (de Hollywood) la línea narrativa del filme está fuertemente
estructurada a la manera clásica literaria o teatral:
al comienzo, una exposición clara del personaje y su situación
(Roberta Guaspari, divorciada, y su nueva vida de maestra de violín en
el Harlem), luego la acción con hechos inesperados para el personaje, aunque lógicos
(provienen de la adaptación al nuevo barrio y al trabajo), sigue el punto crítico
(tambalea su puesto en el colegio) – y al final -
clímax y desenlace (concierto en el Carnegie Hall). The end.
Que
alguien diga como llega Gloria Estefan a su papel de docente compañera de
Roberta. Su ínfimo papel no agrega ni quita a la trama.
Meryl
Streep actúa estupendamente y, hay que reconocerlo, el director no la fuerza
con escenas demasiado melodramáticas. La
secuencia que muestra la actitud de Roberta al enterarse de que tras una década
de trabajo la burocracia escolar le cortará los fondos es para admirar las
dotes de Streep en pleno funcionamiento.
El
final en el Carnegie Hall es para los que disfrutan
con la buena música.
Gustavo Camps
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