Rulo es un obrero de 50 años, desempleado,
que trata de incorporarse al mundo laboral como conductor de una grúa, previo aprendizaje
del oficio sobre la propia máquina.
Tiene un hijo adolescente, Claudio
(Federico Esquerro), que hace sus primeras zapadas en una banda under de rock and roll.
Rulo también, cuando joven, fue bajista de
la agrupación Séptimo Regimiento; el hit Paco Camorra se recuerda de aquella época.
Su madre setentona (Graciana Chironi), lo
ayuda como puede, por ejemplo, haciendios ecargo del nieto cuando la convivencia en casda
de papá es insostenible.
La historia de Rulo es actual y contiene
tópicos directos de nuestra sociedad. Está contada sin grandilocuencia, sin fórmulas
que la conviertan en previsible, sin intentar vender una sola cuota de moralina.
No es un filme de género político pero el
contexto político se desprende de la historia de Rulo.
No es panfletaria, no hay militantes y -
sobre todo - no aparece como en tantas películas locales, la ideología del Director
expuesta en una góndola para que la compremos.
Creo que lo que caracteriza a este filme es
la naturalidad, el relax vital, en que acontece todo.
Dos características más que la hacen
diferente: está filmada en blanco y negro y no tiene música, solamente un valsecito de
Francisco Canaro al final, para los créditos.
Gustavo Camps
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