|
Algunos
Conceptos de la realizadora Doris Dörrie
A
principios de este mes llegó a la Argentina una muestra de filmes de
nuevos directores alemanes. Sólo Libon Story, del reconocido Wim
Wenders, se apartó de la regla.
Los
filmes agradaron pero ninguno llegó a los niveles de riego creativo y
experimentación que supo invertir, en los años 60, la generación de
Oberhausen (Kluge, Herzog, Fassbinder, Syberberg, el propio Wenders).
Se
trata de historias correctamente contadas. Accesibles a un público
general sin demasiadas exigencias pero
que busca entretenerse con inteligencia, con más de lo que puede
brindar hoy el entertainment de Hollywood.
No
estaría errado pensar la producción de estos nuevos realizadores como
una síntesis entre el cine germano de la década del cincuenta -
“comedias ligeras, melodramas poco comprometidos y heitmatfilms o
filmes de la vida pueblerina germana” según lo ha definido Ricardo
Parodi del Centro de Teoría de la Imagen - sobre todo en lo atinente a
comedias y melodramas, y la renovadora visión de los directores del
llamado Nuevo Cine Alemán.
Fundamentalmente
por el hecho de que la confrontación con el pasado nazi no se excluye
pero tampoco se toma como tema central de los filmes. Comedian Harmonist
(Joseph Vilsmaier ), Aimee y Jaguar (Max Färberböck) y en menor medida
el documental Kurt Gerrons Karussell son
ejemplos sobre estas intenciones.
Doris Dörrie
En
la Argentina la directora más conocida de estos realizadores es Doris Dörrie.
Su filme Nadie me quiere fue muy bien tratado por la crítica en el Festival
de Cine de Buenos Aires de este año y ya está en el mercado con
formato de video.
En
su paso por la Argentina para publicitar la muestra, Dörrie reveló que
en Alemania es considerada la más norteamericana de las directoras
locales, por el ritmo que suele imprimirle a sus filmes.
Dörrie
también afirmó que unos de sus principales interrogantes a la hora de
filmar es “¿qué hace la gente con sus emociones?”.

La cineasta estuvo en Buenos Aires
La
charla con la prensa se realizó en el Goethe Institut. Dörrie estuvo
acompañada de su hija, una simpática niña de unos once años. Vestida
deportivamente y ataviada con unos lentes que escondían sus los ojos
claros Dörrie hablo en inglés aunque más de una vez, con la pasión
por la charla, lanzó largos parlamentos en alemán, sobre un fondo de
sonrisas de los periodistas que poco entendíamos. Justamente, fue la
cara de perplejidad de los colegas lo que la hizo volver sobre sus
palabras y expresarlas en correcto inglés.
La
directora de ¿Soy linda? aseguró que cierto
humor e ironía que destilan sus películas responden menos a una visión
cínica de las cosas que a la necesidad de imprimir aire en sus filmes:
“el humor es necesario como la respiración” manifestó.
Con
relación al cine de mujeres sostuvo que no existe un movimiento
estructurado bajo la fórmula: cine de mujeres alemán. “Esa ola de
mujeres que hubo hace veinte años se diluyó - dijo Dörrie y agregó -
hay cineastas mujeres pero trabajamos dispersas”.
Sus
filmes
Dörrie
explicó que la inclusión de la temática de extraterrestres en Nadie
me quiere apuntó más al interés por la búsqueda de una fuente, que
ciertas personas emprenden para salir de la chatura de la vida cotidiana, que al costado de locura que pueden implicar esos
temas.
“No me burlé de esto sino que me despertó interés el camino que
eligieron” dijo.
La
directora mostró mucho interés por el uso de cámaras digitales. Reveló
que “gracias a esta nueva tecnología” mientras Soy linda tuvo un
costo de producción de U$S 12.000.000 y necesitó el trabajo de ochenta
actores, un telefilme que acaba de realizar en Japón
costó sólo U$S 1.000.000 y el trabajo de cinco actores.
Sobre
sus gustos cinematográficos sostuvo: “me interesa que una película
me conmueva con lagrimas, sonrisas o dolor.
Para
terminar - y aprovechando su experiencia como docente de cine - recomendó
a los guionistas nóveles: “hay que aventurarse y decir lo que uno ve.
Mirar lo más próximo. Todos tenemos historias interesantes para
contar”.
Gustavo
Camps
|