Un
elemento: montaje rápido (plano flash: plano con pocos fotogramas por
segundo).
La
finalidad estética: encubrir filmación e intérpretes que por
propia naturaleza de estilo resultan insatisfactorios (por ej.
actores que realizan poses en vez de construir un personaje o tienen
defectos de actuación, regulación y ritmo).
El
resultado: Irregular y confuso (pero como llama la atención suele ser
considerado como una técnica brillante).
Siempre
se discutió si el género de acción es opinable o, por el contrario,
el espectador debe dejarse llevar por la espectacularidad y por la lógica
de lo posible.
En
este filme las acciones circenses colman las expectativas del género y
de lo posible. Cruise se arroja al vacío
desde un edificio de cuarenta pisos sin dudar; hay motos que
derrapan en ralenti (cámara lenta), y el director utiliza ese recurso
en cada culminación de una secuencia. El personaje trepa montañas altísimas
sólo con la ayuda de sus manos y si se cae no sufre ni un rasguño; al
ser perseguido dispara su arma hacia atrás mirando el espejo retrovisor
de la moto.
Misión
Imposible es una realización que pertenece más al editor (montaje) que
al director.
John
Woo es considerado en Hollywood como el máximo coreógrafo de la
violencia. En rigor es el mejor referente de la insolvencia; apela al
ralenti y a la velocidad para ocultar la falta de sustancia. Exalta su
dominio técnico, vacuo, tedioso e improductivo.
La
película está lejos de la serie original producida por Bruce Geller,
donde las dificultades se superaban dentro de lo razonable.
Para
finalizar digamos el máximo exceso que perpetra John Woo: la comunicación
de la misión – un momento clásico en la serie original – se efectúa
sobre la cúspide más alta de un encadenado de montañas rodeadas de un
vacío intolerable ¿El contacto no podría haberse realizado en un café-bar
del village o del soho?
Raúl
Valls
AL
MAESTRO CON CARIÑO
Si
alguien revolucionó la estética de los filmes de acción ese es
precisamente John Woo. Después de él surgieron imitadores que van
desde los Wachowsky hasta Tarantino, los que
permanentemente “homenajean” a Woo plagiando tomas y ritmos
propios.
Si
algo viene a demostrar “Misión Imposible 2” es que el tradicional
slogan “exija originales”
sigue vigente.
Seguramente
sus detractores dirán que la trama es descabellada, los personajes
maniqueos, las situaciones insólitas. Pero MI2 es ante todo un filme de
aventuras; en cualquier caso nadie duda de que lo de Indiana Jones no
era creíble. La pregunta a formularse es: ¿A quién le importa?

Ethan
Hunt (T. Cruise), pura adrenalina
La
acción es un género que
obedece a reglas propias, dueñas de una dinámica interna especial y
nadie como Woo para entender y plasmar en la pantalla su lógica. Sí,
abusa de los
ralenti, de las palomitas y de las máscaras, pero si otros pueden
copiarlo también es justo que él se permita tomarse un poco el pelo a
sí mismo con simbolismos que sus fans nos sabemos de memoria pero no
por ello dejamos de disfrutar.
Tom
Cruise se encuentra como pez en el agua en su papel de Ethan Hunt, un
poquito más cerca de los últimos Bond que de la primera parte, lo
secunda bien Thandie Newton,
mientras
que Ving Rhames aparece un poco desaprovechado.
Mención
aparte para Anthony Hopkins quien en su breve papel ofrece con una
calidad incuestionable el mejor bocadillo de la película, misógino dirían
algunos colegas políticamente correctos, muy divertido , diremos lo que
no lo somos tanto.
“MI2”
es básicamente un entretenimiento y uno que se mantiene durante dos
horas, sin decaer, tarea nada fácil si pasamos revista las últimas películas
de acción. El cine es diversión y yo disfruté como chica en sala de
barrio.
Sí,
Woo no es Kiarostami pero tampoco pretende serlo , el suyo no es un arte con pretensiones intelectuales, sino
adrenalina pura : tiros, choques, riesgos infinitos. Un aplauso para el
maestro por favor.
Marcela
Barriopedro
UN
SUPERHEROE PARA ADOLESCENTES
La
prueba de que el filme de John Woo es un producto para adolescentes es
que junto con el estreno de la película se lanza la correspondiente
revista de aventuras, tal como cuando se estrenaron Pokemon o
Dragon
Ball Z, para los más pequeños. Tom Cruise ocupa el lugar del superhéroe.
De
la original serie de televisión de los setenta no queda ni la música
de Lalo Schifrin, en rigor, ni siquiera el nombre de Misión imposible.
M:i2
no pasa ni como un remedo del mítico grupo comandado por Peter Graves.
Primero, justamente, porque se trataba de un grupo, ninguno de los
miembros trabajaba sólo. Luego, porque los agentes especiales engañaban
a los villanos con métodos originales y poco ortodoxos, pocas veces (no
recuerdo ninguna vez, en realidad) utilizaban la violencia y las armas
para cumplir sus objetivos. Por último, porque durante la misión
aparecían contratiempos
absolutamente lógicos: un equipo dejaba de funcionar, un personaje volvía
antes de lo esperado, una situación se precipitaba.

Todas las misiones son posibles
gracias a los efectos especiales
Un
párrafo aparte merece la secuencia inicial de la serie, aquella que
terminaba con el latiguillo: “esta
cinta se autodestruirá en cinco segundos”. El lugar donde Graves
encontraba la información sobre la misión era cotidiano y
lo más público posible; podía ser el baño de un avión o un
tren, el probador de una tienda, el pasillo menos visitado de una
biblioteca pública; Graves debía pasar inadvertido entre la gente, jamás
hubieran elegido la cima de una montaña donde cada vez que alguien
llega merece un titular en los diarios.
Misión
imposible era una serie inteligente y sutil. Comparada con aquella, la
realización de Woo es una obra de brocha gorda, original del director,
eso si, pero sin una pizca del vuelo de la original.
Esas
dos tomas en las que el héroe y el villano, en distintos momentos, se
sacan las máscaras al estilo de la vieja Misión Imposible, dan la
pauta justa de los límites de este producto pintoresco, gracias a los
efectos especiales, pero irrelevante cinematográficamente.
Derrapes
en moto o persecuciones en automóviles (por más que se armen como una
danza), villanos que se apropian
de un virus letal, bunkers no tan inexpugnables en una isla, palomitas
que anuncian la llegada del superhéroe; de todo esto hubo miles y habrá
más. Para ser justos, diremos que patear un arma hacia arriba (al
estilo del jueguito futbolístico de Maradona) para empuñarla y
disparar no se veía desde los spaguetti western con Ringo Wood; no es
original pero, huelga repetirlo, es pintoresco.
M:i-2
es un producto que seguramente algunos chicos disfrutarán, a falta de
mejor oferta, y pronto olvidarán. Misión Imposible, la original,
perdura en la galería de las grandes series.
Gustavo Camps
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