Las reglas de la
vida es una película narrada al estilo clásico, de manera lineal, sin
sobresaltos, con buena fotografía y un par de escenas que capturan la
emoción del espectador.
Lasse Hallstrom es
un director con experiencia y John Irving un eficaz escritor de best
sellers que aquí también se ocupó en el guión (ganó el Oscar por
mejor guión adaptado).
Lo más destacable
del filme es la construcción de los personajes con una complejidad tal
que los reviste de realismo y humanidad.
El
doctor Larch (M. Caine acaba de ganar un Oscar por este papel) es un médico
progresista y pragmático que dirige un orfanato en Maine, Nueva
Inglaterra; allí también atiende embarazos y, cuando es preciso,
realiza abortos. Mientras les encuentra familia a los niños, los educa,
les lee cuentos por la noche y les pasa King Kong en un viejo
proyector.

Homer
(T. Maguirre) lejos del
orfanato
Homer
Wells (T. Maguirre)
está llegando a la adultez, jamás consiguió familia; Larch lo aprecia
y lo ha sabido formar como médico.
Un buen día decide probar suerte solo fuera del internado.
Recala en una plantación de manzanas donde conocerá el amor por
primera vez y también a personalidades distintas de las que trataba en
el orfanato. Finalmente, el destino lo pondrá frente a una decisión
trascendente: seguir su recorrido por el mundo exterior o volver al
internado para tomar la posta de su querido maestro.
El hecho de que no
se juzga a los personajes por sus acciones también resulta agradable en
el filme. La sensación es que no se
toma partido en los conflictos que se plantean en el nuevo mundo
que conoce Homer (un engaño amoroso, una relación incestuosa), no se
fuerza la acción, es decir, las cuestiones se van resolviendo de
acuerdo con las circunstancias.
El director Lasse
Hallstrom comenzó su carrera en la televisión sueca. Dirigió varios
videos musicales, especialmente del grupo ABBA, y en 1985 escribió y
dirigió My life as e dog, su primer filme en los Estados Unidos.
Gustavo
Camps
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