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Mejor
película Jurado Oficial
Color,
150´
Portugal,
Francia
Dirección
y guión: Joao César Monteiro
Edición:
Joaquim Pinto
Escenografía:
Fernanda
Morais
Fotografía:
Mário Barroso
Elenco:
Joao César
Monteiro, Joana Azevedo, Rita Durao, José Airosa, Manuela de Freitas,
Jean Douchet
Es
la obra de un iluminado. Joao César Monteiro decide iniciar el relato
con la imagen de una
constelación: la espiral de Andrómeda, la que gobierna a los hombres; nuestro
destino impreso en el
firmamento. Con una voz en off nombra a quienes participaron en el
proyecto. Así los valoriza y personaliza.
Es
un homenaje a sus actores y
técnicos y eso marca una diferencia: respeto y delicadeza inusual para
con los participantes de un filme.

Esto
refleja lo más admirable de su humanidad,
el deseo de reencuentro con el sentido de la belleza y el estado de
felicidad que esto le
provoca.
Por
otra parte, las imágenes poseen tanta sensualidad como la idea misma
del proyecto.
Mirándolas
recuperé lejanos conceptos de Werner Herzog, que en un reportaje se
refería específicamente a lo que le producía internamente la visión
de la selva. Esa misma sensación en mi interior sentí yo al estar
frente a este filme descomunal. Experimenté lo erotizante de la
vitalidad de la naturaleza. Y lo más conmovedor es que la conciencia de
un hombre fue capaz de reproducirla.
En
medio de una desmesura ascética y bajo las formas de lo sarcástico,
lo sofisticado, lo sutil y lo humorístico; casi como una comedia
del absurdo con citas pertenecientes al sentido común y un espíritu
contestario, el director juguetea poéticamente con la historia política
de su país. El clero, los militares, la nobleza y un ciudadano anónimo
elegido por la voluntad de Dios para recorrer un
sorprendente camino iniciático que va desde la marginalidad y
las asperezas de su vida cotidiana a un tiempo insospechado de
riqueza y sabiduría.
Como
si fuera el personaje de una fábula contemporánea, nuestro héroe
conocerá la miseria, la opulencia, los placeres sexuales más deseados,
la traición, el cautiverio, la libertad interior y el amor
verdadero.
Tengamos
en cuenta que sus referencias corresponden a una nación real europea,
Portugal, que hacia mediados de los setenta vivió una etapa pre
revolucionaria. Hartos de un régimen monárquico despótico sostenido sólo
por el poder de las armas, el pueblo dijo basta y se sublevó.
La
historia verdadera da como resultado no una revolución socialista sino
un período de transición moderado similar al que vivió España con la
despedida del Franquismo.
Introduje
esta sintética reseña política pues puede resultarles útil para
disfrutar más íntimamente el filme.
Las
bodas de Dios es una comedia trágica que
merecerá un lugar en la historia del cine.
Deslumbra
por su fotografía, por su tempo sin prisas para mostrar los conceptos,
por sus silencios y su sentido del
humor para narrar.
Luego
de ver el filme hago mía la dichosa afirmación del protagonista : “
. . . Dios mejora a cada hora . . .”
Fue
mi preferida pero he escuchado opiniones extremas: algunos colegas
vivieron como una tragedia para el cine que resultara la máxima
galardonada del festival. Otros, entre los que me incluyo; aplaudimos a
rabiar cuando el jurado la dio a conocer
como la mejor. Pero aún no entiendo como no reconocieron también
la genialidad y la frescura de su guión.
Armando
D´angelo
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