En Irán las niñas a
los ocho años y medio son consideradas adultas. Los niños pueden jugar,
las niñas no.
Luego
de la revolución de 1979 las mujeres pudieron acceder a las escuelas,
universidades y también ocupar puestos en empresas.
En
los alrededores de Teherán los vecinos denunciaron ante la asistencia
social que dos niñas de doce años permanecen encerradas por sus padres
desde el nacimiento.
A
partir de este hecho real difundido por la televisión, la directora
Samira Majmalbaf - de 17 años e hija del realizador Mohsen Majmalbaf –
se dedica a narrar en el más puro estilo neorrealista la historia de las
niñas.
Aunque
se trata de una puesta en escena dentro de un relato argumental (una ficción),
el filme se asimila lo máximo posible al documento reconstruido (del
mundo real).
La
directora evita todo adorno y maquillaje en la trama y al mismo tiempo
desarticula la excepcionalidad propia del cine de ficción.
Filme
austero y contundente, La manzana es una verdadera radiografía de un país
poco conocido.
“Una
joven es como una flor, si le da el sol se marchitará” dice el padre de
las adolescentes en una escena. Evidente cotradicción que, chador de por
medio, es un punto de inflexión y de partida en el filme. Un verdadero
quiebre en el proceso de descosificación de lo femenino.
Raúl
Valls
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