El
filme de Ron Shelton muestra con cuentagotas un mundo muy parecido al de
Hollywood: el del boxeo.
Dos
pugilistas son contratados para pelear en el semifondo de una presentación
de Mike Tyson por el título.
Películas
o boxeo, la lógica del entertainment es la empresaria: ganar dinero. El
hecho deportivo o artístico cuenta poco.
Vince
y Cesar (W. Harrelson y A. Banderas) son convocados de apuro pero sin
chances de negociar sus contratos.
Más que adversarios estos dos profesionales son amigos, entrenan
juntos y cada uno a su turno ha noviado con Grace (L. Davidovich). En horas deben viajar
de Los Angeles a Las Vegas y, justamente, esta joven - que ahora sólo
prefiere la amistad de ambos - los llevará en su coche.
El
filme se focaliza en el viaje y por supuesto en el combate.
Con
unas escenas poco probables de sexo entre Vince y una oriental ocasional
(L. Lui), el viaje - típico escenario para una road movie - se
desperdicia por falta de increcendo dramático: mucha conversación
pretenciosa (sobre homosexualidad y religión, por ej.) y poca
introspección por parte de los personajes.
Ron
Shelton aprovechó una pelea de Oscar De la Hoya para filmar al público
y realizar cameos con algunas celebridades: James Woods, Tony Curtis,
Wesley Snipes, Kevin Costner.
También
aparecen el ex campeón de los pesados, George Foreman,
y otros personajes del ambiente boxístico.
Por
el lado del combate el final es previsible y por el lado amoroso muy
forzado. Las escenas de la pelea
no carecen de emoción gracias a los planos cortos y la sangre, pero
para entonces uno ya se aburrió en el recorrido en
automóvil.
Gustavo
Camps
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