Más
próximo a Stanley Kubrick (Espartaco) en lo que respecta a la concepción
del filme histórico – es decir, superior a la especulación ramplona
de Cecille B. De Mille cuyo lema máximo era: sangre, sexo y biblia –
el Gladiador de Ridley Scott revaloriza la dimensión intelectual
(debate ético, moral y político) y de esta manera
añade un elemento inusual a la mera seguidilla de batallas.
Máximo
(Russel Crowe), un general exitoso, será removido y condenado a muerte
por Cómodo (J. Phoenix) el nuevo emperador de Roma. Nómade, se
convertirá en gladiador al ser comprado por un empresario de las luchas
a muerte.
El
Español – como se lo rebautiza al malogrado general – insidirá
hacia el futuro e influirá sobre los designios del mediocre y
atribulado Cómodo.
Las
actuaciones centrales de Gladiador son excelentes y se ven acompañadas
por un elenco ajustado.
El
neozelandés Russel Crowe debutó en el cine de los EEUU con el western,
Más rápida y mortal (1995, Sam Raimi), junto a Gene Hackman y Sharon Stone. Recientemente trabajó en
El Informante, junto con Al Pacino.
Joaquin
Phoenix trabajó en U-Turm (Oliver
Stone) junto con Nick Nolte, y
en el thriller 8 mm (1999) de Joel Schumacher, con Nicolás Cage.
Raúl
Valls
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