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Cierre oficial del III Festival de Cine Independiente de Buenos
Aires
Una
fiesta empañada por las crisis económica
Era sábado
28 de abril, por la noche, en el Hoyts Cinema del Abasto de Buenos
Aires. El ambiente de cierre del III Festival de Cine Independiente de
Buenos Aires, tenía que ser festivo y distendido, de acuerdo con las
expectativas de los organizadores. Un año de trabajo para organizar el
encuentro y diez días de programa concreto con más de 200 proyecciones
lo ameritaba. Sin embargo, como esa escena que irrumpe en un filme, para
dar paso al conflicto cuando el espectador menos lo espera, la nube
negra de la generalización del IVA a las actividades culturales –al
cine, entre otros- empañó la fiesta final y lo que debía ser puro
jolgorio se tensó, y hubo entrecejos fruncidos por duras declaraciones,
denuncias y protestas, a falta de rictus más felices.
“Estamos
absolutamente en contra” afirmó sin eufemismos sobre la medida de
gravar al cine el Secretario de Cultura de la ciudad, Jorge Telerman, al
comenzar formalmente con la entrega de premios del III Festival. Más
adelante el funcionario evaluó que la generalización de Impuesto al
Valor Agregado “afecta muy fuerte” al sector de la industria
cinematográfica local, y antes de anunciar que la organización del
Festival cedería un espacio a directores y productores, para leer un
documento, definió: “La actividad (cinematográfica) no debe estar
sometida a las leyes del mercado”.
La
proclama de la gente de cine fue más dura aún. “La industria
desaparecerá” sentenciaron en un documento conjunto directores y
productores locales, donde también explicaron que la conflictiva
aplicación del impuesto “significa recortar los fondos de la ley de
cine y genera competencia desleal, pues regula el mercado de distribución”.
Por
último, antes de dar paso a la entrega de premios y reconocimientos, el
crítico de cine Eduardo Antin (Quintín), director del III Festival de
Cine Independiente, también fue directo al grano y afirmó que con la
polémica medida de gravar
la producción cultural la industria cinematográfica nacional “Pende
de un hilo, corre peligro”.
Debajo
del escenario, mientras tanto, entre bocado y bocado el público –muchísimos
jóvenes, por cierto- no dejaba de comentar la paradoja de que esta
medida económica tan resistida por el ambiente cinematográfico -y que
forma parte un paquete más grande y resistido también por varios
sectores del país- fue concebida por el actual ministro de economía de
la Alianza, Domingo Cavallo, el mismo ministro de economía del partido
justicialista que gobernó la última década y que curiosamente perdió
las últimas presidenciales. Será como dijo Quintín al iniciar su
alocución: después de todo “estamos en la Argentina”.
Gustavo
Camps
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