Cuando
jugábamos al fútbol en la secundaria y algún compañero pifiaba un
gol hecho decíamos: “lo pifió de bueno, porque es más difícil
errarlo que hacerlo”.
Con
los directores de este filme pasa algo similar; seguramente son
especiales, porque sin duda debe ser muy difícil hacer una película cómica
y lograr que ni uno sólo de los gags tenga gracia.
Abiertamente
estúpida, lo más rescatable de la puesta es la duración: 80 minutos
(que se hacen de chicle).
Aunque
en el título figura la palabra “nerds” (en la función para el
periodismo la copia que vimos se titulaba “Noches de reventón”, así
de poético) esta comedia - que narra las andanzas de un par de hermanos
para lograr entrar en el negocio de los clubes nocturnos - nada tiene
que ver con la serie de filmes sobre tragalibros estrenadas en la
Argentina tiempo atrás.
Aparentemente,
si uno ya vio al dúo Butabi (Will Ferrell, Chris Kattan, que, en rigor,
no son malos actores) en televisión por cable la pasará un poco mejor
dentro de la sala. Lo dudo. ¡Volvé Austin Power, te perdonamos!.
Gustavo Camps
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