El
coleccionista de huesos es un Thriller policiaco que recuerda los métodos
del famoso detective Sherlock Holmes, de la obra de Arthur Conan Doyle.
Phillip
Noyce seguramente se acordó de Hitchcock también,
en tanto uno de los
dos protagonistas de la puesta estará postrado en una cama, y solamente
conectado con el exterior gracias a un elemento técnico (tal como
pasaba en La ventana indiscreta, Rear
Window, 1954), en este caso, una computadora.
Y
ya que hablamos de lo que
los semiólogos llaman intertextualidades - aquello que en una película
se reconoce de otras - tenemos que decir que este filme tiene atmósferas
de Pecados capitales y referencias de El silencio de los inocentes (es
decir, hay una novata, un asesino que apunta a la policía y aunque no
come a sus víctimas como Hannibal, se queda con partes de los cuerpos).
Lincoln
Rhyme (Denzel Washington) es un experto criminalista. Ha quedado
cuadripléjico y en un momento en que sólo piensa en dejar este mundo
de la manera más decorosa posible, aparece una novata con dotes de
investigadora (y de belleza, pues es Angelina Jolie, en el papel de
Amelia Donaghy) que l e da un vuelco a su actitud.
Es
interesante ver como, incluso contra sus convicciones, la joven tiene un
predisposición tal, que
para no malograr las pruebas de un homicidio es capaz de hacer parar el
recorrido de un tren en marcha.
Juntos
- él como estratega y ella movilizándose - deberán atrapar a un
asesino serial.
Aunque
la narración se apoya fundamentalmente en la acción, el filme logra
varias escenas con un clima de suspenso que cada vez se ve menos en las
producciones de Hollywood. De hecho, no se malogran aunque muchas de
estas escenas se rematan con imágenes propias del mainstream (por ej.,
cuando luego de recorrer escenarios oscuros y tétricos que ponen los
pelos de punta, la muchacha se encuentra con un cadáver lleno de ratas;
o el rescate de la niña y e anciano en la zona portuaria).
También
se hacen evidentes los juegos del director para alimentar sospechas
fundadas o no sobre uno u otro personaje del filme (la mirada fija y
azul sobre Amelia por parte de un bibliotecario, en la escena en
que la muchacha busca pistas del asesino en
unos libros, es fulminante).
Por
suerte, aunque se trata de escenas fuertes, el director no es bastante
recatado con la violencia y mantiene el interés de los espectadores
hasta el final.
Gustavo
Camps
|