Tiempo atrás hubo una serie de filmes denominados Tiburón,
en los que un escualo gigante y mecánico ponía en jaque las playas de una ciudad
balnearia, se comía a unos cuantos y luego era convenientemente controlado y asesinado
por el héroe de turno.
Cocodrilo en una muestra gratis - sintética frase de la
jerga médica y farmacéutica - de aquel producto.
En vez del mar, nuestro reptil recorrerá un lago bautizado
Black (¿será para impresionar?) .
La película es corta - alrededor de 80 minutos - y eso es
mucho decir hoy día.
Después de ver en Tiburón - disculpen si reitero - cómo
aquel pez hundía un pesquero a mordiscones, el hecho de que el reptil de Miner se coma
una vaca entera o medio ser humano de un bocado, no sorprende a nadie.
Hay una curiosidad en el guión que, bueno, resta puntos a
este filme menor: el trato ácido entre los personajes, gratuitamente, tal vez con ánimo
de lograr comicidad. No se logra.
Hacia el final una señora aparece tirando miguitas de pan en
el lago mientras crias de cocodrilo comen gustosas. ¿Alguien pensó en que esto da para
una serir?.
Gustavo Camps
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