Este
filme Integró la muestra competitiva del 1er Festival de Cine
Independiente de Buenos Aires 1999.
El
director nos sumerge en forma ficcional,
pero muy bien documentado, en la vida íntima del talentoso
pintor británico Francis Bacon fallecido en 1992.
La
dimensión elegida de
este artista - permanentemente enfrentado al establishment y
considerado por muchos como “ el poeta mórbido del mundo del
horror ” - fue la romántica, sexual y psicológica.
Podría
constituirse en la llave que abre la puerta de la soledad de dos
amantes y de sus sentimientos. Uno ingenuo e inocente el otro
poseedor de una mirada voraz, que privilegia su trabajo y no da
lugar a una relación sentimental duradera.
Bacon
se pregunta a sí mismo: “.
. .¿guardaré un demonio destructor en mi interior?. . . ¿Mi
amante será mi asesino o yo el suyo? . . .
El
marco visual y sonoro que da nacimiento a estas cuestiones es de
una belleza formal muy poco vista en el cine; el volumen de la
imagen es de una magnitud equiparable a la tragedia que siempre
está dispuesta a ocurrir. En la inauguración de su gran exposición de París
dijeron sus anfitriones: “. . . Su obra nos muestra la condición
humana en su belleza y sufrimiento . . .”
Es
un mundo inestable el que observaremos, pero justamente por esas regiones parece haber transitado la
vida de Bacon.
Armando D´Angelo
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