El
afiche que publicita este film en la vía pública muestra una escena de
sexo anal con un epígrafe que reza sutilmente “Se fueron al carajo”.
Si ellos lo dicen , que se puede agregar.
La
trama se resume en dos renglones: dos jóvenes y exitosísimos
publicistas ( nadie sabe porque , ya que en realidad parecen más
idiotas que Goofy) reciben un premio y aprovechando la ausencia de sus
familias organizan una fiestita ( no, una con bonetes y globitos no, una de esas con dos prostitutas ,
alcohol y otros etcéteras), en el medio de algo que pretende ser una
orgía ( pero que en realidad no lo es, ya que aquí no hay escenas
claras de sexo grupal y los chicos parecen más aburridos que niños
contando ovejitas), con drogas provistas por una dealer que reparte
pizzas ( marchen dos de muzza, dos fainá , tres de merca y un acidito!!!)
y dos ladrones que irrumpen en el medio del ágape generando el caos.
Después
sabremos que los delicuentes en cuestión son más buenos que Lassie ( y
peores actores que la perra) e irremediablemente la relación oprimido-
opresor se revertirá para que los chicos ricos del título tomen la
delantera. Fin.
Las
actuaciones son tan lamentables que la mejor performance corre por
cuenta de Sebastián Boresztein, el único no actor de la película.Mención
aparte para Victoria Onetto que repite su papel de cabecera, alguien
debería decirle que hasta ahora nadie hizo una carrera actuando
solamente de puta, salvo en la industria porno.Aunque quizás no apunta
a hacer Hamlet, que se yo.
En
fin, Chicos Ricos probablemente sea esa clase de film que alquilan los
ídem antes de ir a pasar un buen momento al baño, mientras se laven
las manos, está todo bien.
Marcela
Barriopedro
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